Ha sido muy trabajoso este primer semestre, pues los estudiantes y los profesores hemos estado con innumerables tareas, sin embargo, siempre existe el espacio para compartir algo nuevo.Hace varias semanas, luego de arduas y complicadas gestiones, programamos una visita al observatorio del Cerro Pochoco. Esta es la segunda vez que me corresponde organizar esta actividad y a pesar del frío y los inconvenientes, nada impidió que los 4ºs medios del Liceo experimentaran lo que significa descubrir el mundo a través de la observación del cielo.
Muchos se preguntaron qué tenía que ver esa visita con la clase de filosofía, pero con el pasar de los días hay cosas que se van haciendo más nítidas al entendimiento.
Desde que el ser humano habitó la tierra y su capacidad racional e investigadora se hizo más potente, la pregunta por el universo ha estado presente como una necesidad de encontrar sentido al lugar que cada uno ocupa en el mundo, como individuo y como ser social ...No es extraño que en la antigüedad se haya otorgado una connotación mística a los astros, pues la inmensidad del universo y su misterio hacía pensar que algún rol jugaban en nuestras vidas terrestres. La observación y los avances tecnológicos incentivaron aún más nuestra capacidad de asombro y ante un nuevo descubrimiento, surgía una nueva pregunta... La capacidad humana de preguntar y asombrarse son base de la reflexión filosófica y ha permitido el desarrollo de las ciencias en diversos ámbitos, no sólo como una actividad práctica, sino también por las ansias de conocer y dar explicación a los fenómenos que nos rodean.
La visita al observatorio tuvo un sólo gran objetivo: abrir la puerta al cuestionamiento y la reflexión. La pregunta acerca del universo y el sentido de nuestra existencia en él van de la mano.La tarea en este sentido es estimular nuestra capacidad investigadora y continuar asombrándonos del lugar en que habitamos... Quizás ésta actitud nos ayude a descubrir qué es lo que nos está llevando, entre otras cosas, a depredar nuestra naturaleza. Debemos ir en busca de una actitud que nos lleve a recuperar la armonía con el entorno.
Este puede ser un buen punto de partida...
P.D: Debo agradecer la participación activa de los profesores Catherine Pérez, David Bascur, Jimmy Muñoz y Teresa Domenech, los que a pesar de las desventuras estuvieron apoyando la actividad... Pronto será publicada la fotografía que forma parte del merecido reconocimiento. Al mismo tiempo, quiero agradecer a Solange Saavedra, Liliana Godoy y Vanessa Henseleit por enviar material fotográfico... se solicita a todos los que tengan registro de aquella aventura, enviarlo para enriquecer y difundir la experiencia a todos los que quieran conocer un poco más de qué se trata...
(Luego... más fotografías del observatorio...)
